Injerto gingival libre desdoblado para ganar encía queratinizada y volumen vestibular, oclusal y lingual en un implante ya restaurado
Puedes reconstruir el caso entero: diagnóstico, decisión terapéutica, ejecución y resultado o control. Cómo clasificamos los contenidos
Cirugía y Periodoncia
- Periodoncia
- Implantología
Situación inicial
El paciente acude por impactación de alimento alrededor de una corona sobre implante colocada en otra clínica. Su petición es explícita: no quiere cambiar la prótesis, solo mejorar las condiciones del entorno.
La exploración muestra el motivo real del problema. Existe una banda de tejido queratinizado muy estrecha tanto en el diente vecino como en la zona del implante, y una pérdida de volumen evidente por vestibular y por oclusal. Ese fenotipo fino y sin encía queratinizada estable explica la dificultad de sellado y el acúmulo de alimento, más allá del diseño de la corona.
El diagnóstico reordena el caso: el objetivo del tratamiento deja de ser la prótesis y pasa a ser el tejido que la sostiene.
Tratamiento
Se planifica un injerto gingival libre para ambas zonas —diente vecino e implante— con una variación respecto al procedimiento clásico: en lugar de utilizar el injerto como una sola lámina vestibular, se desdobla para repartirlo en dos porciones y llevar una de ellas hacia lingual.
La preparación del lecho receptor se realiza a espesor parcial, dejando un plano firme y bien delimitado en vestibular que se extiende hacia el reborde. Sobre ese lecho se comprueba la extensión necesaria con una plantilla metálica, que traslada con precisión la forma y el tamaño del injerto que hay que obtener del paladar.
El injerto se desepiteliza y se divide en dos porciones de espesor controlado. La lámina principal se estabiliza en vestibular y la segunda porción se posiciona hacia lingual, de forma que el aumento no solo gana encía queratinizada vestibular: también aporta volumen oclusal y lingual, que es exactamente donde se producía la impactación de alimento.
La sutura fija ambas porciones al lecho y a los tejidos adyacentes con puntos individuales que garantizan inmovilidad y contacto íntimo, condición indispensable para la revascularización de un injerto libre. Terminada la cirugía se vuelve a colocar la misma prótesis sobre el implante, cumpliendo la petición inicial del paciente.
Aprendizaje
Cuando un paciente pide resolver una molestia concreta, la respuesta clínica no tiene que limitarse a ese síntoma. Aquí la impactación de alimento era la consecuencia visible de un entorno de tejido blando insuficiente, y tratar solo la prótesis habría dejado intacta la causa.
La aportación técnica del caso está en desdoblar el injerto gingival libre. Un mismo tejido donante, dividido en dos porciones, permite intervenir en tres frentes —vestibular, oclusal y lingual— sin ampliar la toma palatina ni añadir una segunda cirugía.
Y hay una decisión que a menudo se pasa por alto: respetar la prótesis existente. Reutilizar la misma corona mantiene la petición del paciente, reduce coste y tiempo, y demuestra que el resultado dependía del lecho de tejido blando, no de una nueva restauración.
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